En un partido en donde escasearon las llegadas a los arcos, en donde el árbitro y sus asistentes con sus errores fueron decisivos y en donde el Salaíto no logró mostrar lo mejor de sus atributos, Barracas Central se llevó al sur de la Capital Federal 3 puntos importantísimos para seguir alimentando la luz de la esperanza de gritar campeón.
Se sabe del poderío del Camionero, tanto dentro como fuera de la cancha. Se sabe de la experiencia de algunos de sus jugadores y del excelente momento por el que atraviesan otros. Y Kopriva también sabía de que si lo dejaba jugar, Argentino podía pintarle la cara, como al CADU y a Excursio. Por eso el técnico de Barracas no lo dudó: doble línea de 4, con Lambermont pegado a Kapustensky y una marca pegajosa sobre Chiquito González: en algunos casos eran 2 y en otros hasta 3 jugadores que intentaban no dejarle tocar la pelota al jugador Salaíto.
El partido era parejo, bastante luchado en el medio, hasta que el diablo metió la cola, o mejor dicho, los arbitros metieron la cola: penal claro de Bojanich sobre Kapustensky, cuando el delantero ya lo habia dejado atrás a puro enganche y se perfilaba para pegarle al arco. El árbitro Lopez, conla habitual soberbia de los que dirigen en la C y se piensan que alguna vez van a llegar a pitar en un Mundial, dijo que el jugador de Argentino se había tirado. Pero eso no fue todo: al rato tiro libre al área de Barracas, Heredia por atrás le gana en el salto al defensor y cuando el estadio explotaba gritando el gol, el asistente levanta su bandera marcando un off-side realmente inexistente.
Luego, sobre los 23 minutos, llegó la apertura del marcador: corner desde la derecha del ataque de Barracas que ejecuta Almada Flores y Heredia rechaza al lateral. El mediocampista del Camionero agarra la pelota y se la deja a un compañero, mientras va buscando su ubicación. Desde ese lateral la pelota le queda al número 4 Perry que intenta pegarle al arco, pero lo hace tan mal que el balón en vez de ir hacia Mauro Andrada sale hacia la punta izquierda del área, y allí ya había llegado Almada Flores, que de zurda abrió el placard.
En la segunda mitad Vaquero decidió el ingreso de Diego Chacón por el lesionado Ferri, buscando darle más juego al equipo, pero la mala tarde los volantes, la imprecisión con la pelota y el esquema amarrete de Barracas, complicaron aún más la situación. Y mientras Argentino buscaba como podía, el Camionero de contra llegó al segundo: Salom encaró al área, abrió hacia la derecha para Cáceres Silva y este estiró la ventaja.
Luego vino el agarrón a Chiquito Gonzalez, que a esa altura y desde hacía bastante estaba jugando casi como un número 9, que el juez de línea le informo al árbitro que obviamente no lo había visto, y la perfecta definición en el penal, arriba, fuerte y a la izquierda, del Puma Juarez para ponerle un poco de esperanza al Olaeta.
Sin dudas que fue una derrota que dolió y mucho, no solo por jugarse de local sino porque el equipo no logró funcionar como ellos y todos sabemos que pueden hacerlo. El fantasma de la Promoción sigue rondando por Sorrento, pero aún quedan varias fechas y partidos más que decisivos para hacer que ese sabor amargo de tener que estar mirando la tabla de promedios, se convierta en el dulce sabor de poder entrar al Reducido.
Para Destacar:
La buena presencia de público siempre que Argentino juega entre semana. Casi 500 hinchas dieron el presente en el José Martín Olaeta, a pesar de jugarse a las 5 de la tarde y con un calor impresionante.
El ingreso de Diego Chacón, un jugador mas que interesante y que ayer en los 45 minutos que jugó, demostró que con continuidad puede ser titular.
A pesar de no jugar en Argentino vale la pena destacar cuando un jugador rival pone la pelota contra el piso e intenta jugar: eso hizo ayer Guillermo Almada Flores, y con eso le alcanzó para ser lejos el mejor de la cancha.
Para Olvidar:
Para repudiar:
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El horrible arbitraje de Ramiro Lopez y sus secuaces (según la RAE, “secuaz” es aquel que sigue el partido, la doctrina o la opinión de otro, cosa que hicieron los asistentes el día de ayer). Lopez estuvo nervioso desde el mismo momento que pisó el Olaeta, incluso discutiendo con allegados a la institución. Y con el pito en la boca hizo un desastre, cobró todo para un solo lado y se veía que para empatar Argentino iba a tener que hacer un esfuerzo imposible. Sus asistentes siguieron esa misma lógica.
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Las constante provocaciones de Kopriva, que algún día van a generar un problema mayor.
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Algunos entredichos y actitudes para con algunos periodistas de ciertos hinchas de Argentino. Mañana vamos a ampliar sobre este particular. Desde ya condenamos estas actitudes totalmente fuera de lugar para con personas que van a hacer su trabajo.
Diego Bozitkovic

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